La magia de cambiar de entorno de estudio: Por qué funciona y consejos para probarlo

A todos nos ha pasado alguna vez: nos pasamos horas estudiando un libro de texto en un pupitre y nos damos cuenta de que nuestra concentración disminuye, los ojos se nos ponen vidriosos y nuestra eficacia cae en picado.

Shiva Prabhakaran

Shiva Prabhakaran

Experto en marketing de Routine
Publicado el

03/09/2024

A todos nos ha pasado alguna vez: nos pasamos horas estudiando un libro de texto en un pupitre y nos damos cuenta de que nuestra concentración disminuye, los ojos se nos ponen vidriosos y nuestra eficacia cae en picado.

En momentos así, muchos de nosotros sentimos instintivamente la necesidad de cambiar nuestro entorno de estudio. Pero, ¿por qué este simple acto conduce a menudo a un aumento de la productividad? Adentrémonos en la magia de cambiar de entorno de estudio.

Por qué funciona el cambio de entorno de estudio

  • Refresco mental: Del mismo modo que un breve paseo puede ayudarle a despejar la mente, trasladarse a un nuevo entorno puede ofrecerle un refresco mental. Los entornos nuevos estimulan el cerebro y evitan que te acostumbres o te conformes con un solo lugar.

  • Estimulación neurológica: Los distintos entornos ofrecen diferentes estímulos sensoriales, que pueden influir en los procesos cognitivos. Un cambio de color, iluminación o ruido ambiental puede reavivar nuestra alerta mental.

  • Memoria dependiente del contexto: Según estudios psicológicos, nuestro cerebro suele asociar lo que aprendemos con el entorno en el que lo hacemos. Podemos crear múltiples asociaciones variando nuestros lugares de estudio, lo que podría facilitar el recuerdo.

  • Romper con la monotonía: El mismo entorno puede resultar monótono y aburrido, lo que reduce la motivación. Un cambio de aires puede reavivar la motivación y el interés por la asignatura.

Consejos para cambiar eficazmente su entorno de estudio:

  • Rota entre lugares específicos: Tener 2-3 lugares de estudio designados puede ser beneficioso. Puede ser tu habitación, una biblioteca local o una cafetería tranquila. Alterna entre ellos en función de la naturaleza del estudio. Por ejemplo, la lectura intensiva puede ser mejor en una biblioteca tranquila, mientras que el resumen o la lluvia de ideas pueden tener lugar en una cafetería.

  • La naturaleza es nutritiva: No subestimes los beneficios de estudiar al aire libre. El entorno natural puede mejorar el estado de ánimo y la cognición, ya sea en el jardín de tu casa, en un parque o cerca de la playa. El aire fresco y la luz natural pueden hacer maravillas para la concentración.

  • Personalice cada espacio: Aunque la novedad de un nuevo entorno puede ser estimulante, tener algunos objetos personales puede hacer que el espacio sea más propicio. Puede ser un bolígrafo específico que te guste, un tipo de bloc de notas o una taza reconfortante; las pequeñas familiaridades pueden ayudarte a adaptarte rápidamente.

  • Cuidado con el nivel de ruido: Algunas personas estudian mejor en completo silencio, mientras que otras prefieren el ruido ambiental. Reconoce qué es lo que más te conviene y elige el entorno en consecuencia. Si prefieres el silencio, unos auriculares con cancelación de ruido pueden ser una gran ayuda.

  • Mantente organizado: Si vas a cambiar de lugar de trabajo, es esencial que tengas preparada una bolsa de estudio con todo el material necesario. Estar organizado te ahorrará tiempo y te asegurará que no estás desviando la atención de tu objetivo principal: estudiar.

  • Desintoxicación digital: De vez en cuando, piensa en lugares con conectividad a Internet limitada o deja tus dispositivos, sobre todo si estás leyendo o escribiendo. Puede que te resulte más fácil concentrarte sin la atracción de las notificaciones y el mundo online.

  • La seguridad ante todo: si vas a estudiar de noche o en zonas aisladas, asegúrate de que el lugar es seguro. Informa a alguien de tu paradero y prioriza siempre tu seguridad.

  • Observe los patrones de productividad: Preste atención a cómo afecta cada entorno a su productividad. Puede que descubras que ciertas tareas se hacen mejor en lugares específicos. Adapta tu entorno de estudio en función del tema o la tarea que tengas entre manos.

En conclusión

Cambiar de entorno de estudio tiene algo de mágico. No se trata sólo del cambio físico, sino también de los beneficios psicológicos que aporta.

Cada espacio, con su ambiente y estímulos únicos, ofrece una oportunidad para rejuvenecer y mejorar la concentración. Así que, la próxima vez que te encuentres atrapado en una rutina de estudio, recuerda que un simple cambio de entorno puede ser toda la magia que necesitas.

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